Gaby y Erika, dos amigas que compartieron sus ganas de vivir

Estas amigas descubrieron que el acto de amor más grande es donar un órgano. ¡Tú también puedes unirte a Héroes por la vida!

Erika es una mujer joven con las ganas de comerse al mundo en cada paso que da. Sin embargo, hace poco, hacerlo parecía imposible luego de que recibiera el diagnóstico de lupus a sus apenas 20 años. Hasta entonces, su vida había estado llena de actividad física y orden; era bailarina y contaba con toda la disciplina que se puede esperar de la hija de una maestra de baile.

El lupus que atacaba el cuerpo de Erika dañó rápidamente sus riñones. Sus niveles de creatinina estaban fuera de cualquier parámetro y la decisión de elegir entre un tratamiento de hemodiálisis o un trasplante lucía cada vez más urgente. Ella cuenta: “No estaba dispuesta a entrar a la hemodiálisis, no quería dejar de ser yo y opté por aferrarme a mis deseos y a mi futuro […] Entendí que nada iba a funcionar si yo no quería”.

Después de un tiempo, llegó el momento en que los doctores le dieron a Erika solo unas semanas de vida. Sin embargo, ella continuaba preguntando cuándo podría bailar de nuevo o ser mamá. Estaba convencida de que la mejor opción era recibir un trasplante. La decepción llegó cuando se enteró que su hermana menor, de 17 años, y la más entusiasta en donar, no podría someterse al procedimiento al ser menor de edad por al menos otros dos meses. En ese punto, la condición de Erika no podía esperar ni un mes más para el trasplante.

En la intensa búsqueda de un donador, Erika y su hermana platicaban sobre lo lamentable que era la casi nula cultura de la donación de órganos en México. Esto lo escuchó Gaby, una amiga de Erika que conoció en la primaria y con quien ha compartido risas, secretos y pijamadas. Gaby intervino en la plática: “Tengo tú mismo tipo de sangre, yo puedo ser tu donadora”. Esas palabras encendieron una nueva esperanza.

El siguiente paso fue realizar los debidos análisis de compatibilidad y más tarde, recibir orientación psicológica. En ese momento, Erika atravesaba una etapa física y emocional muy intensa. Por otro lado, estaba la falta de recursos para la cirugía de trasplante. Así se inició la campaña “#ErikaQuiereVivir”, a la que su grupo de amigos no tardó en apoyar con entusiasmo. El cariño no solo se tradujo en recursos económicos, sino en compañía y consejos. Mientras tanto, Gaby se preparaba para la cirugía y recibía el respaldo de su familia. Todos, en especial su abuelo, sentían un gran orgullo.

Finalmente llegó el día del trasplante, fecha en que hubo un convivio de la campaña #ErikaQuiereVivir, que más bien se convirtió en fiesta en la cafetería del hospital. Erika cuenta que recibir todo ese cariño fue la mejor experiencia de su vida. “Aunque me estaba muriendo. En ese momento estaba preparada para morir y para vivir”.

La operación fue exitosa y el riñón de Gaby fue bien recibido en el cuerpo de Erika. Unas horas después, ambas estaban bien y en recuperación. Al poco tiempo, Gaby regresaría a su vida normal y Erika tendría la oportunidad de recuperar la suya. Solo que esta vez, su amistad era mucho más grande y fuerte que nunca.

Esta historia retrata la situación que muchas personas, en espera de trasplante, experimentan en México. En nuestro país, por cada millón de habitantes, sólo el 5.8% de la población es donante. Por eso es tan importante la labor de Héroes por la vida, una campaña para impulsar la cultura de la donación de órganos que busca concientizar a la población sobre la importancia de este tema. Tú también únete, infórmate, ¡y conviértete en un Héroe por la vida!

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