¿Conoces la historia del Goya? Descúbrela

Desde 1925, esta porra se ha convertido en un himno para los universitarios y aficionados de Pumas
Goya
"Goya" es una de las porras más populares en el futbol mexicano. (Foto: Telcel)

El Goya universitario es una de las porras más emblemáticas del futbol mexicano, que ha hecho retumbar a más de un estadio y ha trascendido como parte de la identidad de los Pumas de la UNAM.

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¿Cómo surgió? 

Se dice que el origen del Goya se remonta a la primera mitad de los años cuarenta, cuando llegó a la preparatoria universitaria un escuálido joven llamado Luis Rodríguez, quien se convertiría en el más entusiasta porrista y que por su extrema delgadez fue apodado ‘Palillo’.

jugadores de los pumas
La creación de la porra se le atribuye a Luis Rodríguez, el ‘Palillo’. (Foto: Telcel)

“Palillo” se las ingeniaba para negociar con los encargados de los cines aledaños a la escuela la entrada de algunos estudiantes que preferían irse de pinta a entrar a clases, los cines más cercanos eran el Río, el Venus y el Goya que se ubicaba casi frente a la Hemeroteca Nacional.

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Cuando los jóvenes no querían entrar a clase gritaban ¡Goya! como palabra clave. Con el tiempo se agregaron ¡cachún!, ¡cachún! ¡ra,ra!, que algunos señalan, hacía alusión a cuando una chica accedía a acompañarlos al cine, ya que en ese entonces la palabra “cachún” equivalía a “cachondear” y fue así que se originó la porra universitaria.

jugadores de pumas
La porra es utilizada tanto para el equipo de futbol universitario como para el equipo de futbol americano. (Foto: Telcel)

La Fundación UNAM señala que la consagración del grito fue cuando el futbol americano lo tomó como propio. “El Goya motivaba a dejar sobre el emparrillado la vida misma, si fuera necesario, para lograr la victoria para la Universidad”, indican en su sitio web.

El Cine Goya

Fue inaugurado en 1925 y se trataba de una sala “piojito” del barrio estudiantil de El Carmen 44. Cabe señalar que los cines “piojito” eran espacios grandes con cupo para miles de personas en contraste con los cines de lujo, que ofrecían al espectador comodidad y a los que se debía ir de etiqueta para poder entrar.

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